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| FUENTE: eldesconcierto.cl |
En entrevista con
eldesconcierto.cl, el sacerdote jesuita Carlos Bresciani apoya la
despenalización del aborto en tres causales, apoya la Asamblea Constituyente y
critica la creciente militarización en zonas mapuche desde la llegada del
ministro del Interior Jorge Burgos, cuya gestión tilda de “desastre”.
Hace 11 años que el sacerdote
jesuita Carlos Bresciani (43) vive en Tirúa, Provincia de Arauco, Región del
Bío Bío, donde ayuda a familias campesinas chilenas y mapuche a superar la
pobreza en la que viven. Desde ahí nos cuenta lo que ha observado del conflicto
entre el pueblo mapuche y el Estado de Chile, la necesidad de llevar a cabo una
Asamblea Constituyente que incluya a los pueblos indígenas en la nueva
constitución y también del aborto.
–
¿Una mujer violada que aborta debería ser penalizada?
– No. Ciertamente me opongo a
penalizar a mujeres que abortan, creo que en el fondo eso es castigar la
pobreza. El Estado tiene que movilizar a la sociedad a hacernos cargo de
situaciones que producen el aborto, ponerle las mismas ganas a eso que a sacar
la ley de aborto.
–
¿Estás de acuerdo con la despenalización de la interrupción del embarazo en
tres causales entonces?
– Yo preferiría que nadie
abortara y que acompañemos a la persona en este proceso para que tenga el hijo
a pesar del trauma. Pero de ahí a penalizarlo… eso es poner una pistola en la
cabeza. Uno no le puede poner una pistola en la cabeza a la gente. Estoy de
acuerdo con despenalizar.
–
¿Han recibido órdenes o recomendaciones de parte de la Iglesia? En varias
iglesias se ven afiches con una imagen de un feto que dice “no al aborto”.
– En términos de acompañamiento a
la mujer, creo que sí. El mismo Obispo nuestro, Fernando Chomali, ha sacado
recomendaciones. Apoyamos lo que los obispos nos proponen como guía, queremos
cuidar la vida, en ese sentido “no al aborto” lo apoyamos, otra cosa es
discutir los temas éticos. Yo no estoy de acuerdo con el aborto, otra cosa es
la penalización de eso.
–
Si bien el proyecto despenaliza, también genera un sistema de salud que permite
su ejecución
– Puede ser la alternativa menos
mala. No es lo mejor, pero, entre las mujeres que pierden la vida por hacerse
un aborto ilegal, es lo menos malo por lo menos acompañarla y generar un
espacio oficial en interrupción del embarazo donde incluso exista la opción de
no interrumpir. Eso es imposible en las catacumbas, si se está escondido porque
te van a pillar. Tienes que formalizarlo, sino, no tienes cómo abordarlo.
–
¿Cuál es la situación que viven las mujeres mapuche en este sentido?
– No tienen cómo elegir si hacen
o no un aborto. En general la gente tiene sus niños. De que hay aborto, los
hay. Algunos naturales, otros producidos porque hay que seguir trabajando. Pero
otra cosa es que la mamá se haga cargo; cuando hay pobreza o violencia
intrafamiliar uno ve que lo terminan entregando a algún pariente, abuelo, o
abuela que se haga cargo.
–
¿Te parece que esta iniciativa ayuda a democratizar la situación que enfrentan
las mujeres en estos tres casos?
Acorta las brechas, igual que la
gratuidad en la educación.
ZONA
MILITARIZADA: “BURGOS HA SIDO UN DESASTRE”
Un informe presentado por el
director general de Carabineros Bruno Villalobos el 17 de marzo ante la
comisión investigadora de la Cámara de Diputados da cuenta del estado cada vez
más militarizado que se vive en la Araucanía. Entre las respuestas de la
institución ante los movimientos que reivindican sus tierras se encuentra
protección directa a grandes forestales como Mininco, uso de armamento militar,
drones y un despliegue de casi mil 400 efectivos.
–
¿A qué responde la envergadura de este despliegue de Carabineros?
– El informe está mediado por
presiones políticas que den cuenta de lo que sucede acá. Estoy convencido de
que responde a una política de Estado, de gobierno quizás. No les interesa
solucionar el problema de fondo, la herida, sino solucionar problemas contingentes
de cierta violencia que ellos denominan rural. De fondo está la presión de
ciertos grupos de poder y económicos, como las empresas forestales, que quieren
proteger sus interés y presionan para resguardarlos. Detrás hay una visión
geopolítica económica de parte del gobierno que demarca territorios según su
potencial. Aquí decidieron que sería forestal, con un desastre social y
ambiental gigante, porque aparte todo es sin consultar.
Bresciani asegura que existe una
presencia policial muy fuerte, que se pasean día y noche haciendo controles, lo
que genera una sensación de miedo y tensión, “casi de guerra”, constante en la
población. “Es como una política de
Bush, de temor, generar fantasmas que dividen a la sociedad local, uno empieza
a sospechar del otro. Responde a tratar de desmovilizar un movimiento social de
reivindicación y recuperación de los territorios para proteger cierta
estructura económica; donde están los fuertes policiales son en plenos predios
forestales. Me parece algo bastante orquestado para justificar políticas más
represivas”, dice.
–
¿Es un estado de guerra?
– Aquí no hay guerra. Hay gente
campesina, chilenos y mapuche, que quieren vivir dignamente. Pero mirado desde
despliegue policial sí, parece que ven este territorio como si hubiera una
especie de ejército subversivo. Ciertamente hay violencia política, como en
todo movimiento social lo ha habido, pero desde la mirada del gobierno y la
sociedad, porque es lo que nos venden, se mira el territorio como si hubiera
una guerra. Nos instalan ese temor. El Gobierno tiene responsabilidad histórica
y actual, como Iglesia le hemos dicho que sólo medidas judiciales y policiales
en vez de solucionarlo lo va a radicalizar más.
–
En ese sentido, ¿qué opinas de la gestión en La Araucanía del intendente Huenchumilla
versus la de Jouanett?
– Huenchumilla al menos instaló
el tema político al interior de una coalición y eso lo valoro. Instaló temas
tabúes no políticamente correctos. Fue tan valiente que lo terminaron echando.
–
¿Y de Peñailillo versus Burgos?
– Burgos no lo ha hecho muy bien.
Ha tenido gestos horribles, en vez de apaciguar y generar encuentro genera más
incendio. No puede ser que haya terminado pasando año nuevo en el fortín de
fuerzas especiales en el sur. Es un gesto que en medio de un conflicto no ayuda
para nada. Burgos ha sido un desastre si lo que quiere es generar puntos de
encuentro. Todas las políticas que ha tenido es póngale más carabineros; en el
tema mapuche la gestión de Burgos es más policía y más represión. No le he
escuchado ningún gesto en otro sentido. Peñailillo al menos hizo el intento de
dialogar.
Sobre el proyecto que crea el
Ministerio de asuntos indígenas, Bresciani se muestra escéptico. ”La verdad no
le tengo mucha fe. Es un buen intento para gestionar de mejor manera los
recursos de Conadi, pero no soluciona la participación ni la representación. La
oportunidad está en esta nueva constitución y la mejor forma es una Asamblea
Constituyente”, concluye el sacerdote.
