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| FUENTE: soychile.cl |
El
miedo y el terror no se le han podido quitar a Eduardo Jeria, el cuidador del
Centro de Innovación y Transferencia Tecnológica Agropecuaria, quien fue
víctima de un atentado que dejó el recinto completamente destruido. Según su
relato, el grupo de ocho encapuchados ingresó con mucha violencia y no hicieron
caso de sus ruegos para que se detuvieran. “Les supliqué que no lo hicieran,
que habían niños”, contó.
El
trabajador de la Ucsc explicó que pasadas a las 03:20 de la mañana se levantó
después de escuchar a sus perros ladrar, fue en ese instante que vio que de una
camioneta descendieron ocho personas, encapuchadas y vestidas con trajes de camuflaje
intentando ingresar a la fuerza hasta el establecimiento.
“Comencé
a ver fuego, prendí las luces de la casa e inmediatamente estos encapuchados se
fueron hacia la casa, empezaron a rodear toda la casa por el exterior con
petróleo, quebraron ventanales, entraron a la fuerza, rompiendo la puerta,
encañonándonos y obligándonos a salir. Habiendo niños, adultos mayores y que
iban a quemar todo”, explicó Jeria.
Tras
esto, según relato del cuidador, los hombres le pidieron las llaves de
vehículos, los celulares, los cuales rompieron todos para que nadie pudiera
hacer llamadas de emergencia. “Me pegaron dos o tres culatazos, me encañonaron
y me dijeron que iban a quemar todo, porque era el gobierno el responsable de
todos los presos mapuches”, indicó el hombre.
“Y
frente a ese escenario, se vieron en algún momento apurados, quisieron llevarse
los vehículos, yo les dije que dos de ellos tenían GPS, había un tercer
vehículo chico que no tenía batería que no se lo pudieron llevar entonces con
el apuro, simplemente se fueron, dejaron todo esto abandonado y todo esto en
llamas”, expresó el encargado del lugar.
Para
Jeria, esto no tiene que ver con la causa Mapuche, sobre todo porque ellos como
centro llevaban ocho años trabajando con las comunidades, incluso actualmente
estaba desarrollando actividades con la comunidad Pascual Pucol. “Acá hay otro
tipo de motivaciones que no es precisamente la reivindicación de la tierra”,
afirmó.
Jeria
finalizó contando que tuvieron mucho miedo por los niños, quienes lloraban ante
la situación y por su padre de 83 años. “No es fácil enfrentar una situación de
esta naturaleza”, remató.

