La principal tarea luego de un incendio forestal, es la reconstrucción del bosque

A siete meses del mayor incendio forestal que se ha registrado en la historia de la Región del Biobío, continuamos trabajando para poder mitigar las consecuencias ambientales de esta catástrofe que arrasó con una superficie mayor a las 29 mil hectáreas de bosque, 18 mil de ellas pertenecientes a pequeños campesinos y agricultores; quemó 112 viviendas y dejó en evidencia más de mil 100 cárcavas sin protección vegetal, afectando además un valioso reducto de bosque nativo en el Cerro Cayumanqui.

Frente a tal magnitud de desastre ambiental,  desde un comienzo en la Corporación Chilena de la Madera - CORMA, iniciamos un plan y tomamos medidas que permitieran combatir el avance de la erosión, que ahora se vería potenciado por la falta de árboles. Luego de contenido el incendio, planteamos a la Intendencia del Biobío la relevancia de realizar un plan en conjunto con todos los organismos relacionados con el medio ambiente y preocupados por los vecinos afectados. Repuestas las condiciones básicas de las cerca de 300 personas damnificadas, nos enfocamos en evitar que con las lluvias de este invierno, sus fuentes de agua se deterioraran, ya que el arrastre de suelo podría embancar los pozos y provocar derrumbes de los cerros.

Por ello, generamos un plan de trabajo para darle cobertura al suelo y forestar, previniendo así el daño que puede provocar el impacto de la lluvia y evitando que se active el proceso erosivo en 854 hectáreas con cárcavas. También enseñamos a los agricultores a crear sus propios diques.

Además, en el cerro Cayumanqui, un sector de bosque nativo muy valioso, trabajamos por lograr la regeneración  natural de las especies que resultaron siniestradas y recolectamos semillas para obtener el material genético que corresponde en esa zona, viverizarlo y recuperar el bosque.

En la medida que los árboles no se hayan calcinado completamente, tienen una alta capacidad de crear retoños y eso contribuye en el proceso de recuperación.

Esto es verdaderamente un esfuerzo ambiental, quizás tanto o mayor que el que se está realizando en el parque Torres del Paine, pero creemos que es necesario, ya que como sector forestal privado tenemos un compromiso ambiental desde el año 2004, cuando suscribimos un acuerdo de “no sustitución de bosque nativo”.

Sin embargo, debemos entender que catástrofes como las que vivimos, hay que impedirlas y poner todo el esfuerzo en ello. Si llegan a ocurrir, es fundamental reaccionar oportunamente no sólo para controlar el siniestro, sino que para mitigar y reparar los daños. Esta terrible catástrofe se pudo haber evitado, estamos consientes que el 99% de los incendios forestales son causados voluntaria o involuntariamente por el ser humano, por eso reiteramos nuestro llamado a prevenirlos y denunciarlos oportunamente.

Jorge Serón Ferré
Presidente CORMA Región del Biobío
 
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