El endurecimiento de la postura occidental sobre la cuestión iraní y las amenazas proferidas por Teherán a principios de enero de cerrar el estrecho de Ormuz le dan un alcance particular a la gira de seis días que acaba de efectuar el Primer Ministro chino, Wen Jiabao, en los países del Golfo Pérsico.
Al mismo tiempo, los estadounidenses intensificaron sus esfuerzos para convencer a los clientes asiáticos del petróleo iraní, entre ellos China en especial, de que diversifiquen sus fuentes de abasto a fin de hacer presión sobre el régimen del Presidente Mahmoud Ahmadinejad.
En Doha, capital de Qatar, donde llegó el miércoles en la última etapa de un viaje que lo llevó a Arabia Saudita y a los Emiratos Árabes Unidos, Wen Jiabao expresó el deseo de que el estrecho de Ormuz permanezca abierto, ya que Beijing se opone a “todo acto extremista” a lo largo de esa estratégica vía marítima, según informó la agencia oficial China Nueva.
Si bien reiteró la importancia de resolver pacíficamente la cuestión nuclear iraní, Wen Jiabao agregó que China mantendrá sus actividades comerciales “normales” y “justificadas” con Irán, y que éstas deberán ser “protegidas”.
Como tercer proveedor en importancia de la República Popular, después de Angola y de Arabia Saudita, la República Islámica suministra 10% del petróleo consumido en China.
LA ADVERTENCIA DE EEUU
El caso iraní surgió en Beijing poco antes de la partida de Wen Jiabao. Éste recibió el 11 de enero la visita de Tim Geithner, secretario del Tesoro de Estados Unidos, en el marco de la ofensiva estadounidense para exhortar a China a “cooperar” en la aplicación de sanciones contra Teherán, algo a lo que se opone el régimen chino.
Al día siguiente de la visita de Geithner, Zhuhai Zhenrong, importante mayorista chino de productos refinados, cayó bajo los efectos de las sanciones estadounidenses, en virtud de sus contratos comerciales con Teherán.
Si bien la pena es simbólica -Zhuhai Zhenrong tiene muy pocos intereses comerciales en Estados Unidos-, no obstante tiene valor de advertencia para las cuatro grandes compañías petroleras chinas.
El vocero del Ministerio chino de Relaciones Exteriores deploró la decisión “irracional” de los estadounidenses, que no está “de conformidad ni con el espíritu ni con la letra” de las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
DIVERSIFICACIÓN
Si bien la gira de Wen Jiabao por el Golfo Pérsico parece responder a los deseos estadounidenses de que Beijing ejerza presiones indirectas sobre Teherán, el viaje se inscribe más que nada en una estrategia más amplia de diversificación del abasto energético de la segunda economía mundial, así como en la búsqueda de salidas alternativas para sus productos.
No obstante, aunque para Beijing las alianzas económicas más promisorias parecen tener prioridad sobre los daños secundarios que pudieran causar sus lazos con aliados poco presentables, como Irán y Corea del Norte, China no sacrificará sus propios intereses.
“Es un hecho indiscutible que, por diversas razones, los chinos no quieren dar la impresión de alinearse con los estadounidenses en el asunto de las sanciones. Pero también hay que ver bien que los chinos detestan sobre todo el desorden y la inestabilidad”, señaló un diplomático occidental en Beijing.
Para Jin Canrong, subdirector del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Popular de China en Beijing, “la situación de Irán es demasiado incierta”. Y agregó el especialista: “China se opone al recurso de la fuerza pero tiene poca influencia pues, a final de cuentas, lo que prima es su interés de garantizar su abastecimiento”.
ALIANZA ESTRATÉGICA
Asimismo, Beijing trata actualmente de consolidar aún más sus relaciones con los países del Golfo Pérsico, donde China es vista como un socio fresco, sin lastres coloniales, aunque el trato que da a sus propias minorías musulmanas en el Asia central les haga rechinar los dientes.
Arabia Saudita es el pivote de esta estrategia, desde que el Presidente Hu Jintao recibió, durante su visita oficial a Riad en 2009, la garantía de aprovisionamiento “en cualquier circunstancia”, según un acuerdo de caballeros entre Saudi Aramco y la china Sinopec.
Los Emiratos Árabes Unidos y Qatar, que recibió por primera vez a un Jefe de Gobierno chino, van a tener un papel de mayor importancia. La visita de Wen Jiabao permitió así el establecimiento de un acuerdo de alianza estratégica entre China y los Emiratos Árabes Unidos.
Wen Jiabao exhortó a acelerar las negociaciones de un acuerdo de libre comercio con los países del Consejo de Cooperación del Golfo. Se firmó un primer acuerdo de intercambio de divisas (swap), por 35.000 millones de yuanes (4,31 millones de euros) entre Beijing y los Emiratos, a fin de denominar parte de los intercambios comerciales en sus respectivas monedas nacionales.
En Dubai, donde viven 200.000 chinos, Wen Jiabao se felicitó el martes por la “apertura de una nueva ruta de la seda, un camino de cooperación amplia entre China y los pueblos árabes, un camino de confianza política mutua, de credibilidad comercial, de solidaridad y de asistencia mutua”.